La primera vez que armé un viaje sola, el miedo no era a la ruta. Era a mí misma: a no saber resolver algo, a quedarme sin plan B, a que pasara algo y no hubiera nadie al lado para decidir junto a quién. Con los años aprendí que esa sensación no desaparece del todo, pero se vuelve manejable cuando te preparás bien.
No tengo una fórmula mágica. Tengo una rutina que fui armando viaje tras viaje, y que hoy comparto porque a mí me hubiese gustado tenerla escrita la primera vez.
Antes de salir, avisá y compartí
Esto es lo primero y lo no negociable. Alguien de confianza tiene que saber dónde estás yendo, por cuánto tiempo, y cuál es tu plan aproximado.
- Compartí tu ubicación en tiempo real con una o dos personas de confianza
- Mandá el itinerario aproximado: rutas, paradas, fecha estimada de llegada
- Acordá un check-in: un mensaje simple cada cierto tiempo para avisar que todo está bien
Conocé tu vehículo o tu medio de transporte
Si vas a depender de algo para moverte, tenés que entenderlo. No hace falta ser mecánica, pero sí saber lo básico: qué hacer si se pincha una rueda, cómo revisar niveles de aceite y agua, qué herramientas llevar.
- Repasá el mantenimiento básico antes de salir, no en el camino
- Llevá un kit de emergencia: linterna, herramientas básicas, cargador externo
- Guardá los números de auxilio o asistencia que correspondan a la zona
Hacé las paces con el miedo, no lo ignores
El miedo de viajar sola no es una señal de que no deberías hacerlo. Es información. Te hace más atenta, más cuidadosa, más despierta a lo que pasa alrededor. La clave no es eliminarlo, es escucharlo sin que te paralice.
- Confiá en tu instinto: si un lugar o una situación se siente mal, alejate sin culpa
- Tené siempre un plan de salida, aunque no lo necesites
- Permitite cambiar de planes en el camino si algo no se siente bien
Viajar sola te enseña a confiar en tus propias decisiones de una forma que es difícil de aprender de otra manera. Cada viaje se vuelve un poco más fácil que el anterior, no porque el miedo desaparezca, sino porque vos te volvés más capaz de manejarlo.
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