Hay proyectos que nacen con una idea. Y hay proyectos que, sin darte cuenta, terminan cambiándote la vida.

Mery Sin Plástico empezó así. Como un trabajo práctico de la facultad. Una consigna que parecía tener un principio y un final terminó convirtiéndose en una comunidad, una forma de comunicar y una manera distinta de mirar mi día a día.

Empecé hablando de residuos, consumo responsable y pequeños cambios para reducir el plástico. Pero con el tiempo entendí algo: Mery Sin Plástico nunca fue solamente sobre plástico. Era sobre una forma de vivir.


El comienzo de Mery Sin Plástico

Cuando nació el proyecto, mi foco estaba en algo muy concreto: mostrar que reducir residuos no tenía que ser complicado ni perfecto.

Quería compartir pequeños cambios que cualquiera pudiera incorporar:

  • llevar una botella reutilizable;

  • comprar con menos envases;

  • reutilizar lo que ya tenemos;

  • elegir productos que duren más;

  • consumir con más intención.

Lo que empezó como una entrega de la facultad empezó a crecer mucho más de lo que imaginaba. Llegaron mensajes de personas contando que habían empezado a compostar, llevar sus propios recipientes o cambiar pequeños hábitos gracias a algo que habían visto en la cuenta. Y ahí entendí que comunicar también era una forma de generar impacto.


Pero yo seguía siendo mucho más que eso

Con los años mi vida empezó a llenarse de nuevas experiencias.

El mar, la vela, la bicicleta, la montaña, los viajes, los proyectos, el trabajo, la curiosidad por aprender cosas nuevas. Y empecé a sentir que mi nombre digital ya no alcanzaba para contar todo lo que quería compartir.

Porque sí, sigo intentando vivir generando menos residuos, sigo eligiendo opciones más conscientes, sigo creyendo que nuestras decisiones cotidianas importan. Pero no soy solamente eso.


Mery Sin Plástico sigue viva, solo cambié de usuario

Cambiar de usuario no significó dejar atrás esa etapa.

De hecho, todo lo contrario. Mery Sin Plástico sigue siendo una parte enorme de mí. Está en cómo armo mi mochila antes de salir de casa, en cómo cocino, en cómo viajo, en cómo elijo mi equipo, en cómo pienso los proyectos que llevo adelante.

Simplemente dejó de ser una etiqueta que me definía por completo, porque soy muchas cosas al mismo tiempo.

Soy en barco, en bici, en auto.

Soy en el río, en el mar, en la montaña.

Soy trabajando en mil proyectos, quedándome en casa, viajando o soñando nuevos caminos.


Bienvenidos a merysack_

Hoy tengo ganas de compartir una versión más completa de mi vida, una vida conectada con la naturaleza, con ganas de explorar, de probar, equivocarme, aprender. De pasar más tiempo afuera y buscar formas más simples y conscientes de vivir.

Acá vas a encontrar recetas, viajes, aventuras, equipamiento, ideas para reducir residuos, historias, aprendizajes y todos esos pequeños experimentos que forman parte de mi camino.

No porque tenga todas las respuestas, sino porque me gusta compartir el proceso.


Mutar también es parte del camino

Creo que muchas veces sentimos que tenemos que elegir una sola versión de nosotros mismos. Como si cambiar significara abandonar lo anterior. Pero para mí, evolucionar es justamente lo contrario: todo lo que fui construyó lo que soy hoy.

Mery Sin Plástico no desapareció. Se transformó.

Porque al final, la forma más auténtica de ser yo es permitirme cambiar.

Bienvenidos a esta nueva etapa. La misma Mery de siempre, ahora con otro nombre.

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Mery Sack